
Salvador ha dedicado más de veinticinco años de su vida al servicio de personas y familias en los campos de la recuperación y la salud conductual. Su vocación de ayudar a otros no nació únicamente de una profesión, sino de las experiencias que marcaron su propia vida.
Su historia comenzó mucho antes, entre las montañas de México, en una infancia sencilla donde el trabajo, la familia y la necesidad le enseñaron desde muy joven el significado de la perseverancia. Aquellos años, con sus dificultades y también con sus momentos entrañables, formaron al hombre que décadas después encontraría en el servicio a los demás una parte esencial de su propósito.
ANTES DE DEDICAR SU VIDA A AYUDAR A OTROS, SALVADOR TUVO QUE RECORRER SU PROPIO CAMINO.
EL NIÑO DE LA SIERRA CUENTA DÓNDE COMENZÓ TODO.